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Los amigos de Quazil, el jedi contra la jauría y el dictador

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Fuente Literaria/ Relato de Ciencia Ficción/ 1.11

Nue TAGS:undefinedstro planeta está muriendo, la gente sale a la calle a buscar alimentos entre la basura deposita en bolsas plásticas en plena calle, al igual que los animales domésticos. los océanos antes azules y hermosos eran fétidas masas de líquido amarillento de donde se desprendían gases tóxicos letales que estaban contaminando todo el mundo de forma acelerada. Nadie supo cuándo ya no se podía hacer nada, pero todos supimos desde siempre que esto pasaría. El nuevo gobernante se declaró en dictador y, siempre se había dado la victoria, los planes políticos han cambiado y toda la galaxia en peligro.
Es una guerra de cámaras entre el estadounidense, el coreano y el electo por recomendación del Comandante Supremo.
La flora de los cinco continentes estaba muriendo de forma acelerada, ya nada era verde, todo lo que en algún momento había sido de ese color había pasado a ser marrón y amarillo. Los gases tóxicos habían extinguido a muchas especies de animales, el agua potable ya se había terminado en grandes escalas, la vida estaba muriendo en La Tierra.
La luna alineada, indicaba que se avecina una nueva guerra y, la subsistencia se agotaba, el problema estaba en el mal liderazgo, los gases lacrimógenos ventilaban las ciudades y la represión se agudizaba, como las muertes y los detenidos, hay un violinista en las calles, anunciando los cantos del pueblo.
A las 19:00 horas, salimos, sin medicamentos y pocos alimentos, algo, muy descabellado, porque tenemos que estar preparados a dos ataques, el de los alienígenas y del gobernante férreo.
De repente las imágenes cambiaron y solo se vio al actual gobierno decir lo siguiente: – Que Dios nos perdone, pero la clase que debe salvarse lo hará, hemos acondicionado la luna para que solo sobreviva con un millón de personas y no podemos llevarlos a todos, solo los que tuvieron éxito aquí fueron elegidos para la próxima etapa de la humanidad. A las 19:00 horas estallarán las bombas que acabarán con la toxicidad de los mares, lamentablemente también acabará con sus vidas. Estén con sus familias y que Dios los proteja. Gracias por haber confiado en nosotros y haber votado por nosotros, pero, cayeron en el juego y somatización política.
El centro de operaciones espaciales, me mando una información exacta para que regresara a mi base, me vi en la necesidad de posesionarme dela base para conocer el estado de los diferentes cuadrantes del sistema lunar, pero, la voz del dictador se dejaba escuchar, bajo la guía de un viejo general, experto en la guerrilla urbana y de montaña. Nos vemos en la necesidad de lanzar la alarma en todo el planeta, y el mensaje debe ser claro para preparar la defensa, ante una inminente invasión.
Tuve que cruzar las montañas, a través delas laderas y superar la velocidad de las otras naves que poseían las tropas y, fueron presentadas en un acto abierto, en el campo del aeródromo de ese sistema interplanetario.
En mi radar, aparecían cuatro naves enemigas, bajo los cuadrantes F509, G486, D200 y X456 y, la velocidad en que viajaban, indicaba que estaría entre nosotros en 28 ciclos.
Hace muchos años, cuando Quazil se encontraba disfrutando de un día estupendo en su jardín, un objeto bastante extraño se aproximaba hasta su posición, de forma muy torpe. Cuando el objeto estuvo al alcance de su vista, descubrió que se trataba de una nave espacial, cuyo tripulante tenía bastantes problemas para controlarla.
Tras unos momentos llenos de incertidumbre, la nave aterrizó de forma brusca en el jardín de Quazil. Tal fue la violencia del aterrizaje, que una de las patas que la sustentaban quedó seriamente dañada. Un daño, que alarmó enormemente a su ocupante, un joven extraterrestre de color grisáceo, al que me acerque muy despacio para evitar que se asustara mucho más.
Cuando llego a su altura, se sorprendió enormemente al ver como las lágrimas surcaban su rostro.
-Ya sé que la rotura de tu nave te parece algo terrible, pero no es nada que no pueda repararse en un par de horas.
Decidido a ayudar a su nuevo amigo, se marchó hasta el garaje de sus padres, para buscar los materiales y herramientas necesarias para dejar la nave espacial, como si nunca le hubiera pasado nada. Al ver que el humano cumplía con su palabra, el extraterrestre dejó de llorar, acercándose hasta Quazil para ver qué es lo que estaba haciendo.
Pasado el tiempo acordado, tanto la pata como la nave, estaban como nuevas, permitiendo al pequeño ponerla en marcha, no sin antes expresarle todo su agradecimiento a mi persona desde una de las ventanas de la nave.
Cierta noche, Martin observó desde su ventana, una estela de luz que caía desde el cielo, la velocidad de la luz aumentaba cada vez más y más por lo que Martin sentía miedo y al mismo tiempo curiosidad. La luz aterrizó en un terreno abandonado a pocos metros de su casa, así es que se armó de valor y fue a investigar el origen de aquella luz tan grande y luminosa.
Encontró un gran cráter en el lugar del choque y justamente en el centro había algo en forma de disco, que sin duda era un platillo volador o una nave extraterrestre. La puerta de ésta comenzó a abrirse y el chico no tuvo tiempo ni de correr, cuando de ella salió una criatura de lo más extraña. Era de un color jade oscuro con orejas enormes que llegaban hasta el piso, media aproximadamente 60 centímetros y tenía la piel arrugada, Martin se las arregló para reprimir un grito cuando la criatura comenzó a hablar.
– Hola, me llamo Stalisky, el jedy, soy de un planeta muy lejano, mi nave se estropeo, por lo que no pude completar mi viaje a Venus y caí en este planeta.
– Yo soy Martin – dijo el chico estrechándole la mano – ¿cómo es que sabes hablar nuestro idioma?
– Nuestra raza ha aprendido las culturas e idiomas de los 25 planetas habitables que hemos encontrado por el espacio. Te agradecería mucho que me ayudaras a reparar mi nave, ya que nuestra tecnología para corregir errores no funciona en el planeta tierra.
Quazil aceptó encantado, por varias semanas fue hasta el lugar en donde estaba la nave a ayudar en la reparación. Él y Stalisky se convirtieron en muy buenos amigos, y compartieron conocimientos mutuamente. Aprendí que no se debe juzgar a nadie ni nada por su apariencia ni por su raza, sino que debemos ayudar a todos en lo que podamos.
Cuando llegó la hora de partir, se despidieron con un abrazo y unas bellas palabras, Quazil no pudo evitar que las lágrimas corrieran por su rostro al mismo tiempo que la nave de Staisky tomaba altura y se alejaba cada vez más de la tierra.
Ahora se ven de nuevo, para combatir el tirado del planeta tierra.

 

 

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