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Bachaquerismo venezolano se va al norte, le espera el Black Friday

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He tenido que caminar fuerte para llegar al centro, mi ciudad carece de transporte público y debo transitar cincuenta minutos,(50), en ida y vuelta son ciento diez(110) minutos para lograr adquirir cualquier deficiencia o necesidad en mi hogar, es que, estamos en presencia de dos Venezuela, una que quiere progresar e invertir para conformar una gran conciencia colectiva laboral, y la otra, emponzoñada vertiendo su estiércol y aserrín en los distintos escenarios civil y político que nos toca pasar, creyéndose que somos un país de izquierda o de derecha, cuando en realidad, nos encontramos llenos de una diversidad de contrastes, donde la vocación de servicio profesional y los contratos colectivos, no valen nada porque fueron desconocidos, precisamente, por el presidente obrero Nicolás Maduro Moros.
Esto no va de colores; a los golfos, parásitos o macarras infiltrados en lo público les vale cualquier etiqueta, al igual que hay gente valiosa, trabajadora y honesta en todos los tramos del arco político. Haría falta identificar a los primeros a tiempo y sacarlos del carril antes de que alcancen posiciones donde puedan ejercer su nefasta influencia sobre el sistema y sus administrados Todo, se encuentra corrompido por una cuerda de arribistas y se necesita despejar el camino de los que verdaderamente aportan a la patria.
En Venezuela, los partidos nunca mostraron empeño alguno en desarrollar mecanismos de selección que permitan cortar la trayectoria de los oportunistas y despejar el camino de los que realmente aportan. Más bien solemos verlos aupando a inútiles susceptibles de adaptarse a los manejos de otros tan incompetentes y aprovechados como ellos. Así estamos como estamos, inmersos en una dinámica política muy alejada en términos generales del interés común
Como norma general, debiéramos advertir, recelar y apear a quienes, incapaces de promover iniciativas que contribuyan a resolver los problemas reales, se afanan en proponer soluciones milagro como los falsos curanderos o, lo que es peor, crear conflictos artificiales que les convengan.
El ejemplo más flagrante es el del independentismo, dañando y quebrando a la sociedad que dicen defender, pero no es el único. El politiqueo barato y el frentismo estéril es moneda corriente que nunca debiera circular, y ello ocurre hasta el punto de que, si por la actividad política fuera, la imagen de Venezuela ante el mundo es penosa. Lo cierto, por fortuna, es que la sociedad civil contrarresta con creces tal desatino ofreciendo al exterior una proyección de país absolutamente envidiable. Con sus desequilibrios, que sin duda los hay, y no menores, nuestro país, está considerado por ahí fuera, como una nación rabiosamente libre, segura, longeva y mayoritariamente feliz. Ello quiere decir que su ciudadanía posee un talento, unas capacidades y una vitalidad muy superior a la media de quienes la representan. Y esa es la Venezuela, que nos merecemos, no esa otra empeñada en helarnos el corazón.
Una minoría nacional, quiere direccionar al país por un tránsito equivocado, a pesar de los resultados obtenidos y, necesitamos proteger a casi cuarenta,40, millones de ciudadanos entre extranjeros y venezolanos. El Partido Comunista de Venezuela, PCV, ha dado un informe muy objetivo y el presidente Nicolás Maduro Moros, debe abocarse a desempeñar su verdadero rol de dirigir una Nación- Estado.
En Europa, algunos partidos que se dice progresistas, quieren imponer sus propias voces, al igual que los derechistas.
El informe, coordinado por el miembro del Partido Popular Europeo Joseph Nagy, coloca este asunto en la esfera de los derechos fundamentales y anima a utilizar la empatía para abordarlo. Aclara, además, a qué se refieren los líderes europeos cuando critican el "nacionalismo". El nacionalismo de muchos Estados miembros bloquea o ralentiza proyectos como la integración del mercado digital, de la energía o del proyecto europeo de movilidad inteligente.
El mismo nacionalismo excluyente no reconoce otras identidades nacionales que existen, y ataca sus expresiones culturales, institucionales y políticas, que forman parte de la diversidad a la que se refiere el lema de la Unión Europea. Así ese "nacionalismo" genera problemas hacia arriba y hacia abajo. Intentar imponer desde mayorías exiguas o directamente insuficientes una identidad no es razonable.
Pero impedir debates sobre cómo encauzar la convivencia de identidades no cabe en la Europa de hoy. Y menos cuando se retuerce la ley y se encarcela a políticos con decisiones antijurídicas. El informe Nagy pone las bases para que problemas como estos se resuelvan siempre en términos democráticos.
Solo la suma voluntaria construye soberanía europea. Por eso formaciones políticas como el PNV llevan siete décadas impulsando un proyecto como la Unión Europea, que se basa en la adhesión libre y convencida de sus miembros.
Y que, el Grupo Podemos y sus partidos de Alianza quieren ahora desconocer para aplicar su propio ideario.
A este paso en dos años, o en menos, van a tener que ir preparando el pavo, tienen que irse los miembros del gabinete ejecutivo, considerados como inútiles, porque les veo reunidos a la mesa y celebrando el desfalco a Venezuela. Abrazamos con tanto entusiasmo todo lo que viene de fuera que, esto es ya casi casi lo último que nos queda por asimilar de la cultura norteamericana. Halloween, Saint Valentine's Day, Papá Noel y lo ultimo: Black Friday y Cyber Monday.
Es tal la fiebre por comprar en el viernes de los superdescuentos que ha dejado de ser un único día, y las marcas, tiendas y grandes superficies han ampliado el Black Friday a toda la semana. Y muchos maduristas volaron en avión a comprar en las grandes tiendas transnacionales, mientras, nuestros niños padecen de hambre y, se necesita un gran esfuerzo para suplirlos de alimentos.
Saben que en esta semana de noviembre llegarán a vender incluso más que en plenas Navidades. Y los dirigentes comunistas no perderán este boche, de comprar en Norteamérica, a pesar de las críticas.

Según una encuesta, los venezolanos enchufados se van a gastar de media estos días entre 200 y 1500 euros. Más de la mitad comprará algo durante esta semana, la mayoría aparatos electrónicos, y parece que uno de los tops en ventas será el patinete eléctrico. Para cuando toque, salir del país.
Ya veremos. Aunque muchos creen que los descuentos no son tan reales como dicen en las publicidades y en los carteles. Dos de cada diez sospechan que estos días previos al Black Friday los comercios y marcas han inflado los precios para aplicarles ahora superdescuentos. Tal, como ocurre con dos grandes almacenes de ropa en Venezuela, muy populares. Pero no a todos les sale rentable esto.
Al pequeño comercio, aplicar durante esta semana grandes rebajas le supone recortar sus beneficios. Y todo a algo más de un mes para que empiecen las rebajas de verdad, las de toda la vida, las que esperábamos siempre para hacer esa compra que habíamos reservado durante el otoño. Al pequeño comercio establecer dos periodos de rebajas tan seguidos es un esfuerzo que le cuesta asumir, pero saben que no colgar un cartel de Black Friday estos días es quizás perder ventas seguras.
Y de los venezolanos plegados al gobierno bolivariano, sin duda estarán allí
Admiten que se han visto arrastrados por las grandes superficies pero que en realidad, a ellos, no les compensa. Es verdad que la gran mayoría de las compras y también de los descuentos más interesantes los encontramos en las ventas online. Y es aquí donde también se concentran la mayoría de las compras: siete de cada diez ya han visto en la web qué es lo que quieren comprar y a qué precio se va a quedar con el Black Friday. La locura de los descuentos es ya generalizada:
Pero esas ganancias en su mayor parte, provienen del bachaquerismo y las oficinas del enchufado. Desde despachos de abogados, centros de estética, concesionarios..., hasta tratamientos médicos se ofertan esta semana a mitad de precio.
Una kiosquera decía estos días que no se había planteado hacer nada, que no había caído, pero que igual el viernes ponía las piruletas a mitad de precio. Pues eso, lo dicho, que vayan preparando el pavo. Al menos, comamos bien.
Es su pensamiento, mientras, los venezolanos tenemos el estomago en el espinazo, comiendo puras sardinas con yuca

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